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¡Huesos y articulaciones en forma!

Más y más alimentos se enriquecen con calcio, un mineral indispensable para la salud ósea. Y muchos médicos van recomendando el consumo de medio litro de leche de vaca al día, como fuente rica en calcio. En Estados Unidos se pensaba lo mismo y se hizo la misma recomendación para frenar el aumento de pacientes con osteoporosis. El resultado, después de algunos años de control, fue al revés: cuanto más aumentaba el consumo de leche, más osteoporosis se registraba...

La descalcificación ósea no se debe a una falta de aporte sino a un ¡desgaste del calcio, como mineral alcalinizante! Cada vez que consumimos alimentos acidificantes, el organismo utiliza el calcio de los huesos, aprovechando este gran almacén, para mantener la homeostasis y re-equilibrar su medio interno.

Entonces, las preguntas que hay que hacerse serían:
¿Cuales son los alimentos de efecto acidificante?
¿Y cómo podemos cambiar nuestra dieta para que sea alcalinizante y prevenir el desgaste de nuestro calcio?

El calcio se va almacenando en todos los huesos, especialmente en los largos, durante la infancia y más o menos hasta la edad de los 18 años, cuando salimos de la adolescencia. En años posteriores, la capacidad de absorber y fijar el calcio, se va reduciendo, además bruscamente en las mujeres a partir de la menopausia por un factor hormonal. La reducción de los estrógenos y la progesterona puede llevar a una perdida de minerales y a continuación de masa ósea.

En España, cada 2ª mujer, mayor de 50 años, sufre de osteoporosis, y en Europa hay unos 75 millones de afectados, curiosamente con más incidencia en los países de gran consumo láctico y mucho menos en pueblos aislados o menos industrializados. Parece que este tipo de enfermedad degenerativa esta relacionada directamente con los hábitos alimentarios. El “trío de ases” para prevenirlo estaría en una dieta equilibrada y alcalinizante, ejercicio físico y equilibrio emocional (relajación contra los efectos del estrés crónico). Vamos a ver como esta relacionado.

Con la edad se reduce la absorción del calcio, disminuye la formación ósea, aumenta la destrucción ósea con mayor perdida de calcio y otros minerales y disminuye la capacidad de soporte de peso del esqueleto. Esto se puede agravar por uso excesivo de corticoides, que disminuyen la absorción del calcio y favorecen su secreción renal, estrés prolongado con sobreproducción de hormonas adrenales o dietas híperproteicas en las que se produce un aumento de excreción renal.

En especial el consumo excesivo de carne roja, azúcar, productos  refinados y dulces, de sal, de café y bebidas carbonatadas favorece la acidificación y a consecuencia una descalcificación. Estos alimentos producen una acidificación metabólica de la sangre que el organismo trata de compensar solubilizando el fosfato de calcio del hueso para así neutralizar los ácidos.

Otra afectación del aparato osteo-articular sería la artritis, que empieza con rigidez matutina, y afecta sobre todo a las rodillas y las caderas (¡ojo con el peso!), pero también puede llegar a las articulaciones de los dedos y la columna vertebral, desde el cuello hasta el sacro, con dolor, debilidad y hasta reemplazo de la articulación afectada. El mejor tratamiento parece ser la suplementación con sulfato de glucosamina, extraído del cangrejo, la langosta o los camarones, producto básico en la biosíntesis del colágeno. Su absorción aumenta con el consumo de yogurt natural.

La Artrosis, otra enfermedad degenerativa que afecta al 80% de las personas mayores de 70 años, suele presentar sus síntomas sobre todo en las articulaciones de la cadera, rodilla, del pie, los dedos y aumenta con el uso de las mismas. Su incidencia agrava con el paso de los años, un aumento de peso y microtraumatismos, que van dañando al cartílago, dejando el hueso al “desnudo”, con riesgo de pinzamiento y presión enzima del hueso directamente, lo que lleva a una osificación de la capsula articular y de los ligamentos. El dolor es de tipo mecánico, con deformación progresiva y limitación del movimiento.

Según el profesor Felipe Hernández Ramos y el Dr. Jean Seignalet la dieta moderna nos puede causar hiperpermeabilidad intestinal y ensuciamiento celular por macromoléculas de origen alimentario y bacteriano, lo que favorece la aparición y agravación de la artrosis y otras enfermedades degenerativas. La prevención empezaría con un cuidado y mantenimiento correcto de la flora y mucosa intestinal con ayuda de los pre- y probioticos, reducción de las solanáceas (tomate, pimiento, berenjena y patata) por su contenido en alcaloides, en la dieta y aporte suficiente de alimentos de carácter anti-envejecimiento (“los 7 magníficos”, vea articulo del mes pasado).

¡El ejercicio físico aumentará el aporte sanguíneo, distribuyendo más  oxigeno y nutrientes a todos los tejidos!

Las personas con reumatismo suelen manifestar una mejoría cuando toman MSM (metil-sulfonil-metano) o azufre orgánico, un remedio natural muy eficaz en los problemas musculares esqueléticos inflamatorios, incluyendo tendones y ligamentos. Los fuentes naturales del azufre se encuentran e el ajo, las cebollas, los espárragos, los aguacates, las legumbres, el brécol, la mostaza y las semillas de girasol.

La mejor prevención de todas estas afectaciones parece pasar por una dieta alcalinizante, rica en minerales, tomas de sol (unos 20 minutos al día son suficiente), ejercicio y aporte de oligoelementos, con énfasis en las siguientes sustancias:

  • El calcio, que es el material duro de los huesos, lo encontramos sobre todo en el sésamo, las almendras, las legumbres, algas y germinados.
  • El fósforo, del cual necesitamos la doble cantidad como de calcio, se encuentra ampliamente en los frutos secos, las legumbres, cereales integrales, la levadura de cerveza y el salvado de trigo.
  • El magnesio, cuyo necesidad aumenta por el estrés y la ansiedad, lo encontramos en los frutos secos, los cereales integrales, las semillas y las legumbres.
  • El silicio, que nos aporta elasticidad y densidad ósea y que participa en la formación del cartílago y el colágeno, se encuentra en los cereales integrales, las legumbres, las hortalizas, sobre todo de raíz y germinados, además de las semillas de calabaza y la cola de caballo (en forma de infusión o extracto).
  • El zinc, que ayuda en la absorción del calcio, lo tenemos más concentrados en las semillas de calabaza, pipas de girasol, nueces y la mostaza.
  • Otros minerales como el Cobre, el Fluor y el Boro se pueden aportar perfectamente a través de un cóctel de oligoelementos, tomando como pauta unos 10ml en ayuno.

Las vitaminas que nos ayudarán son sobre todo

  • Los betacarotenos (provitamina A), contenido en las verduras de color amarillo, naranja y oscuro verde intenso.
  • La vitamina D, que aumenta la absorción intestinal desde el intestino y la mineralización ósea, se sintetiza a través de los rayos UVA en la piel.
  • La vitamina C, que estimula la producción de colágeno, se encuentra en todos los vegetales, más concentrado en las ácidas y mayoritariamente en los crudos, porque se destruye por la luz y la cocción (calor). ¡Ancianos, fumadores y personas muy estresadas tienen una necesidad aumentada!
  • Las vitaminas del grupo B son importantes cofactores en muchas reacciones enzimáticas, por lo cual imprescindible para nuestra salud. Se encuentran muy concentrados en la levadura de cerveza, el germen de trigo y los germinados.

Y, como siempre será importante un aporte adecuado de los ácidos grasos esenciales, en especial de omega 3, con fuentes ricas en las semillas oleaginosas, los aceites de lino, girasol, primula y borraja.

Plantas recomendadas por sus propiedades terapéuticas en estas enfermedades degenerativas, serían por ejemplo la curcuma (curry), la salvia, la uña de gato y el harpagofito.

Como último se ha visto, que una alteración bucodental también podría empeorar o incluso causar una inflamación crónica dentro del organismo, con posible reacción del sistema inmunitario y alteración neurovegetativa. ¡En afectaciones reumáticas hay que valorar y cuidar expresamente la salud bucodental y eliminar posibles focos irritativos!

Entonces, ¿cuales serán los componentes de una dieta alcalinizante?

Muy fácil: ¡todos los vegetales! Con una alimentación rica en fruta y verdura fresca, preferiblemente cruda, nuestro organismo mantendrá su equilibrio ácido-alcalino sin necesidad de recurrir a sus almacenes de calcio. Seguir una dieta vegetariana, completa y bien equilibrada, además ¡nos aportará todos los minerales y vitaminas necesarios para una buena salud ósea! En caso de alguna duda, dolor o síntomas de acidificación orgánica (irritabilidad, cansancio crónico, depresión, estrés permanente…), lo mejor sería consultar al especialista y ¡valorar la dieta existente!

¡A correr... y un abrazo!